Nadia Altamirano|Noticias|Mié, 05/20/2020 – 08:10. El súbito incremento que las cifras de COVID-19 correspondientes a Oaxaca experimentaron a partir de este lunes se reflejó también entre la población infantil y adolescente.
De los 18 casos que hasta el domingo existían entre menores de 19 años, para el martes ya eran 28, lo que representa un aumento del 55.5 por ciento, porque fue sacado el caso de un menor de cero años que persistía en la numeralia “por error de dedo en la captura”.
En la base de datos que publica la Dirección General de Epidemiología el lunes aparecían tres casos de menores de cero años, pero el jefe de la Unidad de Epidemiología de los Servicios de Salud de Oaxaca, Miguel Alberto Vásquez Rodríguez, reconoció que el dato es erróneo y debía corregirse.
“Sólo se ha presentado un caso en un recién nacido infectado”, argumentó sin especificar que se trata de un bebé originario de Huajuapan de León, cuya madre falleció el pasado lunes 11 de mayo, días después de una cesárea y con una prueba positiva a COVID-19.
Además de ese bebé aparecían dos casos de menores de cero años residentes del municipio conurbado de Santa Cruz Xoxocotlán, pero Vásquez Rodríguez aseguró que uno en realidad era un adulto de 38 años.
Ninguno de los dos bebés ameritaron hospitalización, ya que su manejo fue domiciliario.
Aunque los casos en infantes se presentan en menor proporción que entre las personas adultas, este sector de la población no ha estado exento de los contagios ni de las defunciones.
El pasado sábado 25 de abril Oaxaca llegó a sus primeros 104 casos de COVID-19. A partir de ahí los contagios han sido más acelerados y desde el lunes se comenzaron a contar por cientos.
Entre los 28 casos de menores de 19 años, casi la mitad requirieron hospitalización, incluyendo las dos defunciones confirmadas, la primera de ellas en una niña de cuatro años originaria de San Pedro Pochutla y el 9 de mayo en San Gabriel Mixtepec, donde era originaria una joven de 18 años.
De todos los casos reportados, sólo una mínima parte ha presentado otros problemas de salud, como la niña de cuatro años que tenía otras comorbilidades que debilitaron su sistema inmune, o un niño de un año originario de San Andrés Ixtlahuaca que tenía hipertensión y un problema cardiovascular.
Otro niño de dos años, originario de San Pedro Mixtepec requirió hospitalización por sus antecedentes de obesidad una enfermedad renal crónica, estado de salud que se combinó con la COVID-19 y neumonía.